Diario del Mundial 2026: el debut de Bazdar y otras historias del Real Zaragoza en la Copa del Mundo (2/39)
El segundo día del Mundial empezó de una forma distinta para los zaragocistas, con el estreno de Samed Bazdar. 16 años después, un futbolista en propiedad del Zaragoza volvía a una cita mundialista. Bazdar jugó 30 minutos, sin pena ni gloria.
Su Bosnia empató ante una Canadá que lo intentó mucho más, pero que perdió ante la suerte. O los palos, que en el fútbol es otra forma de nombrarla. En situaciones como esa todos recordamos una lección de Match Point: a veces elegir la fortuna por delante del talento es conocer la esencia de la vida. Luego entenderán la referencia.
El Real Zaragoza en la Copa del Mundo
Como la nostalgia es nuestro lugar favorito, hoy se recopilarán los jugadores que pasaron por aquí y participaron en una cita mundialista. Reija, Carlos Lapetra, Marcelino, Valdano, Trobbiani, Señor, Pardeza, Villarroya, Andreas Brehme, Cáceres, Cafú, Edmilson, Acuña, Villa, Piqué, Diego y Gabi Milito, Obradovic, Suazo. Y ahora Samed Bazdar. Puede que me deje alguno.
Entre todos esos zaragocistas hubo siete vencedores: Valdano, Marcelo Trobbiani, Brehme, Cafú, Edmilson, Villa y Piqué. Pero solo dos de ellos lograron marcar en una final. Valdano lo logró ante Alemania en la final del Mundial de México 86. Cuatro años después, La Mannschaft se vengaría de Argentina con un tanto de Brehme desde el punto de penalti.
La historia de Jorge Valdano
Valdano no estuvo en Italia 90. Solo unos meses después de haber alzado La Copa del Mundo contrajo Hepatitis. Tuvo que retirarse de forma prematura y convivió con la enfermedad durante mucho tiempo. Solo amagó con volver para el Mundial del 90. Bilardo le pidió que le entregara seis meses de su vida. Valdano hizo un esfuerzo sobrehumano, se preparó y llegó a tiempo para la competición.
En la concentración de Roma, cuando restaban solo unos días para el inicio del torneo, Bilardo le descartó con una sola explicación. O muchas veces con la misma: “No te veo, no te veo, no te veo”. Aquella fue una razón de peso para seguir siendo menottista.
Fútbol y palabra: talento y suerte
En la lucha entre las dos grandes escuelas del fútbol argentino, que fueron las escuelas de todos en el fondo, Valdano siempre eligió a César Luis Menotti. Y eso que en México 1986 fue campeón con Bilardo. En la final del Azteca, marcó el segundo tanto albiceleste. Maradona, arrinconado por el marcaje de los alemanes, liberó a Valdano. Todo el tiempo que tuvo para pensar fue también el tiempo que tuvo para equivocarse. Pero acertó, con un remate suave, que acabó entrando con el viento. “Esto no me está pasando a mí”, pensó entonces. Y no fue la última vez que lo diría.
Repitió la misma frase veinte años después, también en México. En 2006 sufrió un accidente de helicóptero en Toluca. Tras un fallo en el motor, la caída se inició sin remedio. Uno de los ocho pasajeros murió y Valdano salvó la vida de milagro. No tardó en recuperarse de múltiples fracturas en sus costillas y de una obstrucción en el pulmón.
El incendio del Corona
No era la única vez que esquivaba la muerte. Valdano fichó por el Real Zaragoza en el verano de 1979. Llegaba procedente del Alavés, junto a otro prometedor delantero: José Ramón Badiola. Aquella noche, los dos nuevos fichajes tenían habitaciones reservadas en el Hotel Corona de Aragón. Firmarían por el Real Zaragoza la mañana siguiente. Unas horas después se desencadenó un incendio terrorífico, que marcó a toda una generación zaragozana. Murieron 83 personas.
A Valdano lo dieron por muerto, pero no acudió aquella noche al hotel. Le salvó un acto de rebeldía, un desafío ante los directivos del Alavés. Badiola sí durmió en la habitación que tenía reservada y cuando las llamas se propagaron, saltó desde el segundo piso. Sufrió un paro cardíaco y un traumatismo craneoencefálico que le dejó secuelas para siempre.
Badiola no se recuperó para el fútbol. Valdano jugó cinco temporadas en el Real Zaragoza y aún figura entre la lista de los máximos goleadores (9º, 71 goles). En 1986, ya en las filas del Real Madrid, marcó un gol en la final del mundo. En 2006, contó una historia oculta. También en México, un hombre le abordó. Le dijo que sus padres se habían hospedado en el Corona de Aragón, en una habitación reservada a nombre de Valdano. Los dos habían muerto en el incendio.
En ese punto exacto, recordó la importancia que siempre tuvo la suerte. En el juego y en la vida.
